Capítulo II.

Quedamos para cenar en la Jaima. Paco,  J  y yo. Al garito le faltan unos años para convertirse en mítico, pero ya se pueden sacar algunas anécdotas interesantes. Eso quedará para otra ocasión, si procede.

Paco es músico de profesión. Creó junto a Patrick Petruchelli, uruguayo, los P Brothers a los que definiría como  Jazz-Funk  Electrónico, por situarnos. En el momento de escribir estas líneas habían sacado un disco con Pacha Records y estaban trajinando con el segundo a ver si despegaban definitivamente. Como buen músico bohemio, Paco, no se levantaba antes de las once del mediodía. Es un dato intrascendente, pero es una buena razón para odiarlo… aunque no suficiente, en mi caso. Formó parte de Querida Florida, una de las bandas  míticas de Tamarite de la que más adelante habaremos profusamente. Os adelanto una bonita instantánea para regocijo general.

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J  tenía, por encima de todo, bastante sentido común. Así que, además de melómano, era un gran compañero para las conversaciones de todo tipo.

Total, no podía dejar la oportunidad de soltar mi drástico discurso  que, para mi sorpresa, fue acogido con aquiescencia, cuando no con fervor. Paco introdujo una idea interesante.

-Esto era como La Movida Madrileña… salvando las distancias, claro. No teníamos teatro, ni pintura, ni publicaciones, pero estaba todo en plan efervescente. Los pubs se llenaban, íbamos a conciertos continuamente, había un montón de bandas, era una locura…

Discutible la opinión de Paco sobre lo limitado de la oferta cultural, pero si es cierto que no osé  hasta que, después de mucho investigar, me di cuenta de que no era del todo acertada.

Y J añadió: -Todo el mundo estaba muy participativo, aunque fuera solo para seguir a los grupos de tu pueblo por todos lados. Es que además tocábais mucho. Bueno, en general había muchos conciertos. Otra entrañable documento sin desperdicio:

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-¡Y cobrábamos!-. Añadí. – Me gusta el paralelismo con la Movida Madrileña y, como dices, salvando las distancias. Después de todo, somos chicos de provincias.

Volvimos a la idea del poco espíritu de la banda en cuestión; estábamos de acuerdo en eso. Llegamos a la conclusión de que aquel tiempo pasado fue mucho mejor. Comenzaron a salir anécdotas de aquel concierto, de aquellas fiestas, de aquel garito… En ese momento sentí la imperiosa necesidad de ponerlo en papel con datos, fotos y todo lo que pudiera aportar sin más pretensión que darle gusto al cuerpo y contar una historia dolorosamente aparcada.

La historia de nuestra juventud, la época en que éramos Punks o Heavies o Rockers o no éramos nada. En la que coleccionábamos vinilos, comprados a distancia en el Discoplay (no a través de internet) y cintas de casete, muchas de ellas grabadas al aire desde el altavoz de un tocadiscos. Cuando se vendían existosamente el Ruta 66, el Metal Hammer, Rock de Luxe o Popular 1 (entre otras… incluso la Super Pop). Cuando nadie pensaba en ser DJ y todos queríamos tener una banda y osábamos salir a tocar sin tener pajolera idea (aprendíamos sobre la marcha). Los años en los que las fiestas populares eran un descalabro lúdico absoluto y conducíamos ebrios de forma suicida e  inconsciente y  pasábamos el verano mariposeando de patrón en patrón (aunque no supiésemos en honor de quien nos emborrachábamos) y fumábamos canutos como si se acabara el mundo. Cuando nadie tenía denuncias por partirse la cara con los del pueblo de al lado (cosa que ocurría con frecuencia) y habíamos interiorizado el born to be wild (aunque en versión castiza). Aquellos años en los que la MTV se dedicaba a lo que siempre se tenía que haber dedicado. Sí, ahí estuvimos muchos, aunque no todos…. Una insensatez generalizada, una gran juerga que nadie supo cuándo ni por qué terminó.

Un buen día nos dimos cuenta de que los pubs solo se llenaban los sábados, cuando no cerraban. Que en la Plaza Mayor de Albelda habían quitado el mortífero escalón y se podía caminar hasta el pub Universal sin apartar a la multitud a codazos en plena fiesta mayor. Que la gente iba a un antro llamado Imperia, incluso que se turnaban para no beber y conducir. Que Los Enemigos tocaron en Tamarite y solo acudieron 30 personas al día siguiente de haber llenado no  sé qué sala de Barcelona justo después de grabar su memorable directo Obras Escocidas. Que Alcampel había superado su esquizofrenia entre el Punk y el  Rocabilly para aparcar ambas vertientes de la cara oculta de la luna. Señales, eran señales contra las que no podíamos hacer nada porque la vida seguía su curso inexorable; dinosaurios en extinción. De pronto, comenzamos a casarnos y a cultivar niños de forma intensiva, como obedeciendo a una señal. Señoras y señores, el Rock murió en gran parte de los corazones, en otros tan solo era inercia por lo que ya estaba muerto antes de nacer.

Para los primeros y los que conservan la esencia (aunque no el pelo ni las pintas) va este homenaje. Un  recorrido por la Litera y algunos pueblos aledaños, sus bandas olvidadas, y lugares emblemáticos que dejaron huella en el imaginario pueril de los que crecieron con el Rock and Roll y se niegan a dejarlo de una forma u otra.

Llegado a este punto tengo que advertir que este proyecto de ensayo hasta hace pocos días se circunscribía a la información que yo mismo he podido encontrar. Por suerte, en Binéfar, a alguien estaba haciendo algo parecido. De modo que, salvando esta intoducción y el próximo capítulo en el que se entra más al trapo con concreciones musicales, el proyecto se amplia exponencialmente y es posible que las próximas entregas tarden algo más. Por ejemplo, el desarrollo de mi ensayo comienza en el año 78 retomando elementos de años anteriores a colación con hechos de ese año. Por poner un ejemplo: llegará el momento en que es ineludible hablar de Tamarite Radio (1985) y, a la sazón, no podré evitar incluir esto:

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Pues esta era la idea y sin embargo me temo que esa idea inicial se va a sobredimensionar por el aporte de nueva información. Llegado a este punto he pensado: de perdidos, al río.

Así que para cualquiera que posea información a través de documentación de todo tipo y le apetezca hacérmela llegar, será bien recibida. Estoy hablando de testimonios, pegatinas, entradas, lo que sea… si bien es cierto que estoy tratando de circunscribirlo al ámbito musical, la cuestión cultural en su amplia acepción tendrá cabida de alguna forma: Albelda, Alcampell, Altorricón, Binéfar y Tamarite…ahí es nada.

Una muestra de lo que me hicieron llegar hace unos meses:

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Lo dicho, hasta pronto, seguiremos informando.

29/03/2019.