Teoría, práctica y empecinamiento en las historias imposibles.

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La cuestión explicativa:

El relato tiene como base, y de manera alternativa, el periplo post-ruptura de una pareja condicionada por sus respectivas mochilas emocionales (a cada cual mejor); nada nuevo bajo el sol. La parte de Jos es evidentemente mía y, por lo tanto, amparada por hechos reales de mi propia experiencia. Por el contrario cuando hablo de la contraparte*, conociéndola como la conocía, me dediqué a aventurar qué pasaría… todo fruto de mi imaginación.

Y  ahora lo trágico-curioso de esta historia:

Nuestra separación se produjo hace trece años (2005) y el texto se plasmó tres años después sin contacto entre los  implicados. En 2018 nos reencontramos. No en la forma en que se expone, sería demasiado. Le mostré el escrito y confirmó que, de manera inexplicable y de manera muy aproximada, había acertado en el vaticinio de su vivencia.

Todo fueron flores y violas hasta que todo quedó hecho pedazos en pocas semanas, todo.

Y es que los humanos somos muy jodidos y mientras celebrábamos  la coincidencia, omitimos reparar en la última frase de la historia: “Y concluyeron que apostarían, de nuevo, a caballo perdedor”. Evidente referencia a una profecía oscura y lapidaria.

No comentamos ese pequeño detalle… ni ninguno más.

* ¿He dicho contraparte?: Joder, cuánto rencor.